Decálogo para la enseñanza de la Shoah

La educación sobre el Holocausto es una innovación educativa que hace falta que llegue a todas las escuelas, los institutos y las universidades. Ciertamente, hay profesoras y profesores que, de forma autodidacta y por iniciativa propia, han emprendido la enseñanza de la Shoah. No obstante  esto, hasta ahora, la realidad generalizada en España es un vació educativo en este tema mientras que en otros estados de la Unión Europea, des de hace años y décadas se trabaja.

Los centros educativos tienen que ser plenamente conscientes de la necesidad de la enseñanza de la Shoah. Para enseñar esta temática nueva en nuestro país puede ser sugerente sugerir unas orientaciones didácticas.

El decálogo proporciona al alumnado un substrato de ideas útiles que son un mínimo común denominador para tener una aproximación a la Shoah. Así se puede empezar a encarar de manera creativa i crítica todo aquello que gira en torno al Holocausto.

El decálogo sirve a los jóvenes para contrarrestar los tópicos vigentes en nuestro país. Y, al profesorado, le posibilita la excelencia de la docencia en esta temática capital en la educación e la juventud.

A continuación, se explica brevemente el porqué de cada idea principal, la razón de cada punto del decálogo:

 

Primera idea principal: El Holocausto es un genocidio único y universal.

Las y los educadores de casi toda la Unión Europea y de América del norte han tomado conciencia que la educación sobre el Holocausto es un genocidio que tiene unas singularidades que lo hacen único. El profesorado tiene que saber transmitirlo al alumnado para que también discierna estas nociones. Así mismo hace falta aprender que afectó sobre todo a un pueblo y que ocurrió en primer lugar en un continente, también hay que darse cuenta que tiene una significación universal, con implicaciones para toda la humanidad.

 

Segunda idea principal: El Holocausto es europeo.

Va más allá de la Alemania nazi. Frecuentemente se parte de la idea equivocada que la Shoah se circunscribe exclusivamente al partido nazi, o a un único país, Alemania. En Alemania se encuentra el origen del Holocausto, pero no su final. Des de la docencia hace falta explicar que el Holocausto se desarrolló por toda Europa. Hace falta entender que toda Europa estuvo implicada.

 

Tercera idea principal: el Holocausto afectó, sobre todo, al pueblo judío.

Con mucha frecuencia se oye decir en nuestro país que el exterminio nazi afectó a todos por igual. Creerse que la intolerancia impactó de manera idéntica en todos los colectivos de víctimas es un tópico que distorsiona la realidad de lo que ocurrió. Por eso se formula esta tercera idea principal. Para poder enseñar que el agresor (el nazismo) tenía una víctima prioritaria.

 

Cuarta idea principal: los campos de exterminio son una pieza clave del Holocausto.

Una confusión generalizada es no saber distinguir entre campo de concentración y campo de exterminio. No son lo mismo. Muchas veces se habla de campos nazis bajo el epígrafe “campos de concentración”, como si todos lo fueran. Hubo que eran campos de exterminio y, por lo tanto, su finalidad fue muy diferente. Hace falta enseñar que para hablar genéricamente hay que referirse a los “campos de concentración y de exterminio”, o a los “campos nazis”. Trabajar la distinción conceptual es una tarea pedagógica.

 

Quinta idea principal: no es justo trivializar el Holocausto.

Esta idea principal marca una fuerte diferencia con otros países europeos, sobre todo con los países nórdicos y centroeuropeos, donde es poco habitual que suceda eso que pasa con frecuencia en nuestro país. Aquí, por ejemplo, se oye frecuentemente la palabra “nazi” para referirse en tono insultante a individuos o situaciones. Afirmaciones como esta i otras son una vulgarización de la Shoah. Convierte el genocidio en un hecho ordinario y trivial. Hace falta enseñar al alumnado que es irrespetuosa la banalización del Holocausto.

 

Sexta idea principal: España estuvo involucrada en el Holocausto.

Un mito corriente es la ficción de que el Holocausto involucró a los países europeos de los Pirineos para arriba. A causa de esta creencia, a veces se piensa que no hace falta enseñar el Holocausto porque no nos afectó directamente. Hace falta explicar que España estuvo implicada en la Shoah.

 

Séptima idea principal: la gente podía ofrecer resistencia al Holocausto.

Otro tópico es la creencia que la resistencia al nazismo fue nula, o casi. Se pueden localizar múltiples ejemplos de resistencia que hubo durante la Shoah. Además, así se rompe la idea engañosa que no hubo resistencia porque era inviable. Fue factible y hay casos documentados.

 

Octava idea principal: la existencia del Holocausto se conocía mientras pasaba.

Que todo no se supo hasta después de 1945 es otro tópico. Eso no fue así, ya que se conoció mientras sucedía la Shoah. Lo supieron des de bastante tiempo antes, tanto los gobiernos como la opinión pública. Romper este tópico sirve para trabajar el tema de la indiferencia y la apatía delante de problemáticas sociales de envergadura.

 

Novena idea principal: la judeofobia es el prejuicio que hizo posible el Holocausto.

Hubo diversos factores que confluyeron en el Holocausto. Eso si, el antisemitismo fue el prejuicio que hizo posible esta tragedia. La historia bimilenaria de judeofobia en Europa fue una condición necesaria para que el nazismo pudiera implantar su política antijudía. Para tomar conciencia de la Shoah hace falta entender el prejuicio que la hizo posible. Si no se enseña al alumnado dónde, cuándo, cómo y por qué existe el prejuicio, entonces todo queda en abstracto.

 

Décima idea principal: El Holocausto exterminó a 1.500.000 niñas, niños y jóvenes judíos.

Reiteradamente, pasa inadvertido que un millón y medio de niñas, niños y jóvenes judíos fueron asesinados. Hace falta explicar este hecho, más si cabe en las escuelas y los institutos, porque es una manera adecuada de generar empatía hacia las víctimas y entender su situación real. Obviamente, el caso de Anna Frank es paradigmático para la educación sobre la Shoah.