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Entrevista a Xavier Torrens

publicado a la‎(s)‎ 8 ene. 2014 8:28 por Fundació Baruch Spinoza   [ actualizado el 8 ene. 2014 8:29 ]

El Punt Avui - 05/01/14  - LLUÍS MARTÍNEZ


XAVIER TORRENS PROFESOR DE CIENCIA POLÍTICA DE LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA Y EXPERTO EN ANTISEMITISMO

 

“El antisemitismo pervive detrás de un discurso moderno”

 

Xavier Torrens (Essen, Alemania, 1966) es profesor de ciencia política en la Universidad de Barcelona y sociólogo. Es director científico del seminario internacional sobre antisemitismo, celebrado anualmente en Barcelona. Su interés académico en el pueblo judío radica en el hecho que, a pesar de ser una parte muy pequeña de la población mundial, es uno de los pueblos que ha hecho más aportaciones positivas a la humanidad.


¿Catalunya es antisemita?

Como cualquier otra sociedad europea, Catalunya tiene arraigada la judeofobia. La diferencia entre aquí y otros países occidentales es que ni en las escuelas ni en los institutos hemos hecho educación sobre el Holocausto.

¿Somos más antisemitas, entonces?

Catalunya no es más antisemita que otras sociedades. Pero hasta hace poco se hacía ver que este problema no existía y no se aplicaban políticas públicas.

Usted hizo una acción cerca del tercer Estatuto…

Fue mi contribución a la disminución del antisemitismo. Propuse que el artículo 40.8 del Estatuto, que dice que los poderes públicos tienen que erradicar el racismo y la xenofobia, se incluyera el antisemitismo. Desde que esto forma parte del Estatuto, las instituciones pueden hacer políticas públicas.

¿El antisemitismo sube, baja…?

A menudo, el nuevo antisemitismo utiliza estereotipos antiguos escondidos bajo las críticas al Estado de Israel.

¿Qué quiere decir?

En la Edad Media, se hablaba de dos grandes enemigos: el diablo y los judíos. En el siglo XXI, quien tiene prejuicios cree que el diablo son los Estados Unidos y que los judíos son Israel. El prejuicio pervive escondido detrás del discurso moderno.

¿El antisemitismo es minoritario?

No. Aquí persisten tres grandes prejuicios: contra los gitanos, contra los musulmanes y contra los judíos.

Prejuicios de genta mayor…..

Tampoco. Un 57% de los adolescentes que estudian ESO, jóvenes de entre 12 y 16 años, no quieren como compañeros de clase a una chica o un chico judíos, a pesar que no conocen a ninguno.

Pero ¿por qué?

Es la conjunción de un prejuicio bimilenario, enraizado en toda Europa, con dos clichés actuales: un tanque israelí y un señor vestido de negro que llamamos ultraortodoxo como si fuera fanático. En cambio, si los jóvenes supieran, por ejemplo, que detrás de los cómics de superhéroes como Superman, Batman y Spiderman, hay creativos judíos, al menos tendrían imágenes positivas.

¿Y a la gente mayor, qué le podemos decir?

Que todo Occidente no se puede explicar si no hablamos de tres ciudades: Atenas, Roma… y también Jerusalén.

¿Cuándo empieza el antisemitismo?

Como prejuicio de graves consecuencias nació hace dos mil años. Se hizo fuerte cuando el imperio romano adoptó el cristianismo como religión oficial y propulsó la judeofobia. El prejuicio social se legitimó desde el poder político.

¿Pero y la libertad de expresión?

Hay dos enfoques. El de los EUA, donde la libertad de expresión es plena y se puede decir lo que se quiera, y el de Alemania, donde hay discursos punibles, como la negación del Holocausto. Lo que no vale es el sí, pero no: libertad de expresión, sí; pero solo contra los judíos.

¿Qué tenemos que hacer?

Hace falta introducir la educación en el Holocausto, hace falta trabajar para erradicar el antisemitismo y hace falta divulgar la cultura judía en positivo.

¿Pero ahora no se hace nada?

En los últimos años se ha puesto en marcha políticas públicas en este sentido, pero necesitan un fuerte empuje. ¿Por qué? Puede que el Estado de Israel fuera uno de los primeros en reconocer el estado de Catalunya, pero sobre todo porque hay judíos catalanes. Donde más ha crecido la emigración judía en Europa en los últimos años ha sido en Alemania, Austria i… Catalunya.

¿Desaparecerá el antisemitismo?

Es difícil saberlo. Tardará. Por eso hace falta dar prioridad a la educación sobre el Holocausto: en las ciencias sociales y otras materias, como las lenguas y la filosofía. Introducir en el currículum la educación en el Holocausto y formar a profesorado catalán. Porque es una herramienta de excelencia para reducir el antisemitismo y otros prejuicios. Ahora solo hay iniciativas aisladas.

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